24 may. 2007

Un francés fue devuelto a su país por portar un atroz olor a chivo.

En principio, Bernard Heddór, un ciudadano Francés residente en la ciudad de Mendoza, iba a ser solo advertido. Ya eran demasiadas las denuncias que había recibido la policía de parte de los vecinos del barrio Difunta Correa, alegando que éste hombre desprendía de sus axilas un olor tan fuerte como una manifestación de chivos en un relleno sanitario.

Desde que éste personaje vivía en el barrio no se podía salir a la vereda a tomar mate, los chicos no podían salir a jugar, hasta las comidas olían raro. Todos los vecinos mas cercanos estaban en una situacion en la que no dejaban de sentir nauseas, vomitaban todo el tiempo, era insoportable.
Luego de que un vecino cruzó en la calle a Bernard y le hechó desodorante en una axila, y éste se prendió fuego teniendo quemaduras graves en uno de sus brazos, la situacion se hizo insostenible y la policía tuvo que actuar.
Cuando los policías llegaron a su guarida, Bernard estaba casualmente entrando a su casa. Le apuntaron con sus armas y lo obligaron a levantar las manos, sin reusarse, éste las levantó pero obviamente estremeció el ambiente y un policía lo empujó al piso como último recurso para salvaguardar la eficacia de sus olfatos policiales. Cuando Bernard estaba cayendo al suelo con los brazos levantados, por lo tanto sus axilas apuntaban directo al suelo, se hizo una grieta en el piso y éste siguió de largo desapareciendo de la vista de todos. Desde aquí en adelante todo comenzó a desviertuarse, acto seguido, y luego de un vuelo a gran velocidad, Bernard se encontraba en el cielo de Corea del Sur, al otro lado del mapa mundi. Cuando estaba cayendo, los radares surcoreanos notaron que algo en el cielo se aproximaba, creyendo que era un misil que podía venir de parte de los vecinos de norcorea, dispararon un misil para contrarrestarlo. Dicho misil se acercaba a Bernard, como era un misil intelingente y con olfato, cuando estaba a punto de dar contra él, el misil se desvió de su objetivo y de pronto se le desplegó una especie de paracaídas y comenzó a caer lentamente. Bernard se sujetó de él y cayó a la superficie sano y salvo. El único problema para Bernard fue que el brazo que se le había quemado, en tanto vuelo se le desprendió y quedó enganchado de una de las sogas del paracaídas.
Luego de esto, las autoridades suercoreanas mandaron de inmediato a Bernard a su país, yaque su aroma no era santo de su devoción. Pero, gracias a Bernard los surcoreanos descubrieron una nueva arma letal, ahora están por invadir Francia para empezar a utilizar axilas de franceses en lugar de misiles.

1 comentario:

Santiago dijo...

Que delirio :D jajajaj